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domingo, 30 de agosto de 2015

EL MONOPOLIO ESPAÑOL CON EL VIRREINATO CONTRABANDO DE MERCADERIA INGLATERRA

SISTEMA COMERCIAL ESPAÑOL: EL MONOPOLIO ESPAÑOL

El objetivo del monopolio español era obtener las ganancias exclusivas de los productos comerciados con las colonias de América y evitar la competencia de otras potencias europeas como Inglaterra, Francia y Holanda. España exportaba a América cerámica, calderos, sal, hilos, armas, tabaco, mercurio, espejos, papel, sellado, barajas y vidrio; e importaba cuero, sebo, tasajo y algodón. Aquí se puede apreciar el defasaje entre los productos que se importaban y los que se exportaban.
En un principio, se habilitó un solo puerto en España, el de Sevilla, y más tarde, el de Cádiz. Desde allí enviaban la mercadería a los puertos americanos de Veracruz (en México) y Portobelo (en Panamá), mediante una flota compuesta por barcos mercantes y galeones de guerra, que defendían a aquéllos de los ataques de los piratas.
Las mercaderías partían de España dos veces al año y llegaban a Veracruz entre diciembre y enero, y a Portobelo, en agosto. Desde allí eran repartidas todas las colonias por distintas rutas comerciales. Los productos que llegaban a Buenos Aires seguían el siguiente camino: del puerto de Cádiz (España) llegaban al de Portobelo; de allí se dirigían al Callao y bajaban a Lima, desde donde arribaban finalmente, á Buenos Aires.
De esta manera, las mercaderías tardaban muchos meses en llegar a destino, por la distancia que debían recorrer, y su precio se enormemente a causa del transporte. Además, muchas de ellas llegaban en mal estado.
Todo esto llevó a un hecho que fue tomando, poco a poco, gran importancia contrabando, es decir, la introducción de mercancías en forma ilícita, sin pagar los derechos de aduana. Inglaterra, Francia, Holanda y Estados Unidos contrabandeaban intensamente productos como ginebra, espejos, tejidos, seda, perfumes, adornos, vajilla, tabaco, agujas, telas, clavos, cuchillos y objetos varios Por supuesto eran mucho más baratos y las ganancias que obtenían los contrabandistas superaban el 200%.
Para tratar de cortar el contrabando, España concedió a Francia el permiso de asiento de negros y a Inglaterra, el derecho de negociar con esclavos por un periodo de 30 años, a través de los llamados navíos de permiso (uno solo por año).
En esta época es cuando se nombra á Buenos Aires capital de provincia y su actividad comercial, basada eh el contrabando, era intensa.
Buenos Aires se había convertido entonces en una ciudad de cambio , especie de feria internacional donde a falta de abundante producción propia, se introducían clandestinamente mercadería del exterior que luego se revendía en el Tucumán y Alto Perú. Como la producción local no alcanzaba valor suficiente para pagar tales introducciones, también se exportaba de contrabando productos con metálico del Perú cuya extracción estaba rigurosamente prohibida.
De esta forma el contrabando casi había roto el monopolio español. Por entonces en 1809 lo ganaderos de Bs. As. y los comerciantes españoles , ayudado por Mariano Moreno, presentaron la Representación de los Hacendados, mediante el cual solicitaban el libre comercio de sus productos. Esto fue lo que provocó la Revolución de Mayo un año después , proceso que culminó en 1816, con la independencia.
PARA SABER MAS…
El Sistema Comercial Español: La explotación de metales preciosos también fue el centro de la organización del comercio ultramarino. Una ruta comercial por donde circulaba la plata, y las monedas acuñadas con ella, unía América con España. Esta ruta privilegiaba los principales centros económicos americanos, México y Perú, desde donde se enviaba a España la plata, a cambio de manufacturas y artículos de lujo producidos en España y en otros países de Europa. España estableció un monopolio comercial para evitar que los países europeos se beneficiaran con las riquezas americanas.
Todos los productos que se dirigían a América y que llegaban de América debían pasar por el puerto de Sevilla. También prohibió a sus posesiones americanas comerciar con otras naciones y sólo abrió unos pocos puertos para el comercio con España. El transporte de las riquezas americanas se hacía a través de flotas, que circulaban protegidas por la Armada española. Año a año partían las flotas de España al Caribe; al llegar allí sus rutas se dividían.
Una ruta se dirigía a Veracruz, en México, desde donde las mercaderías se distribuían por toda Nueva España. La otra ruta llegaba a Panamá. Allí se conectaba con la ruta del Pacífico, cuyo centro era el Perú a través de su puerto, El Callao, cerca de Lima. Todos los puertos fuera de estas dos rutas estaban cerrados al comercio legal español.
La plata fue el centro de la organización del comercio de largo alcance. La producción de plata, y las monedas acuñadas con ella, eran el motor de una ruta comercia]’ que unía América con España. La ruta privilegiaba los principales centros económicos americanos, Nueva España y Perú, desde donde se enviaba a España la plata a cambio de manufacturas y artículos de lujo.
España mantuvo pocos puertos abiertos para el comercio, e implemento un monopolio comercial, ya que prohibió a sus posesiones americanas comerciar con otras naciones. Todos los años partían flotas de España al Caribe; al llegar allí, sus rutas se dividían.
Una ruta se dirigía al puerto de Veracruz, en Nueva España, desde donde las mercaderías se distribuían por todo el virreinato. La otra llegaba a Panamá, donde se conectaba con la ruta del Pacífico, cuyo centro era el puerto de El Callao -muy cerca de Lima- en el Virreinato del Perú.
Todos los puertos fuera de estas dos rutas estaban, teóricamente, cerrados al comercio legal español. Una consecuencia de esto, importante para la historia del Caribe y del Río de la Plata, fue el contrabando o comercio ilegal, por medio del cual una cierta cantidad de plata se escapaba del control español.


Actividades productivas en las colonias

La minería

La extracción de metales preciosos fue la principal actividad económica a la que se dedicaron los españoles. El hallazgo de enormes fuentes de recursos en el territorio americano fue seguido de una política de extracción que orientó a mayor parte de los esfuerzos de la Corona.
            En un primer momento, los conquistadores, asombrados por los trabajos que los pueblos originarios realizaban con los metales, se dedicaron a saquear o intercambiar las piezas de plata y oro con que contaban los incas, los aztecas y los mayas. A medida que se fueron asentando en los nuevos territorios, los españoles comenzaron  a recolectar el oro que se encontraba en los lechos de los ríos. Para eso empleaban manos de obra indígena, mediante un régimen de trabajo forzado.
            Pero el comienzo de la extracción de metales preciosos a gran escala fue cuando se descubrieron, a mediados del siglo XVI, los principales yacimientos mineros de América: las minas de Potosí (actual Bolivia) y las minas de oro en Zacatecas (México). En un principio, los metales eran extraídos utilizando las mismas tecnicas que empleaban los pueblos originarios. Sin embargo, ya desde la década de 1570 se empezó a utilizar el método de la amalgama, que abarataba notablemente los costos, al incorporar el mercurio en el proceso de refinamiento.
Esta técnica demandaba gran cantidad de mano obra indígena.
Al emplear tanta mano de obra, los yacimientos más importantes terminaron por transformarse en grandes centros económicos, dinamizaron todo el territorio de las colonias. Quienes vivían allí necesitaban alimentos y otros productos básicos para la supervivencia, que muchas veces no se producían ahí mismo. Esto llevó a que se organizaran redes de tráfico comercial que abastecían estos centros mineros con productos que traían desde otras regiones.

Los ciclos de producción minera
            La producción minera fue en constante aumento durante el siglo XVI. Pero en el siglo XVII se comenzaron a ver las primeras fisuras en esa organización colonial, extremamente dependiente de la extracción de recursos minerales.
Donde primero se hizo sentir estos signos fue en Potosí, zona en la que la producción de plata empezó a disminuir y en Huancavélica, de donde se extraía el mercurio necesario para refinar el metal. En México, por su parte, los niveles de producción se mantuvieron constantes durante más tiempo, gracias al descubrimiento de nievas minas.
Las variaciones en el volumen de metal obtenido tenían consecuencias directas para la economía de la corona española: cuando descendieron los volúmenes de plata enviados desde Perú, toda España sintió el impacto.
A medida que se reducía el volumen de metales preciosos que se lograban extraer, comenzó a aumentar, paulatinamente, el dinero destinado a otras actividades, como la producción agrícola. Es por eso que el agotamiento de los recursos mineros trajo como consecuencia profundos cambios en la organización económicas de la colonias.

Las actividades agrícolas
La producción agrícola en las colonias americanas fue fomentada por los conquistadores, aunque durante largo tiempo se mantuvo en un segundo plano respecto a las actividades mineras. Si bien existieron algunos pequeños establecimientos agrícolas, cuya producción se orientaba  a la autosubsistencia o al comercio dentro del territorio americano, lo más común  fue la formación de grandes latifundios dedicados a la exportación hacia la metrópoli.
En cuanto a los cultivos más extendidos, muchos de ellos fueron traídos por los españoles desde Europa, como el trigo, la cebada, la vid, el algodón, la caña de azúcar o el olivo. También se generalizo la producción de algunos cultivos americanos, como el tabaco, que eran directamente controlados por la Corona.
La producción agrícola en América, durante la ocupación española, se organizo principalmente alrededor de dos tipos de actividades productivas.
·    Las Haciendas eran grandes latifundios orientados a la cría de ganado y al cultivo de diversas especies vegetales. Sus dueños eran españoles. Se originaron para satisfacer la demanda de productos  que se realizaba desde los centros mineros y sus alrededores. Si bien estaban centradas en la agricultura, también se podían dedicar a la ganadería o a la producción de artesanías. A medida que la actividad minera fue entrando en decadencia, las haciendas cobraron cada vez más importancia y adquirieron  una dinámica propia, orientándose cada vez más hacia el mercado externo.
La mano de obra que utilizaban las haciendas era indígena, aunque unas pocas de ellas empleaban esclavos.
·    Las plantaciones, desde sus orígenes, estuvieron ligadas al comercio interoceanico. Se dedicaban a la producción, en grandes extensiones de tierra, de un solo producto, que luego era vendido, exclusivamente, en los mercados españoles. Por lo general, las plantaciones se ubicaban en zonas tropicales, y se dedicaban al cultivo de algodón, del tabaco o del azúcar. A diferencia de las haciendas, la mano de obra que utilizaban era las plantaciones estaba, en su gran mayoría compuesta por esclavos africanos.
En las colonias españolas, casi todas las plantaciones se ubicaban en la zona de las Antillas, sobre el mar caribe, y en el territorio de la actual Venezuela.

EL TRABAJO INDÍGENA Y ESCLAVO
Como parte del proceso de conquista, los españoles sometieron a los indígenas americanos a diferentes formas de trabajo forzado. Aunque eran considerados súbditos del rey, los habitantes de los pueblos originarios eran tratados, por parte de los españoles como seres inferiores. En consecuencia, los conquistadores los empleaban en condiciones de trabajo inhumanas, sin ninguna consideración. De esta forma, los españoles se garantizaron buena parte de la mano de obra que necesitaban para llevar adelante la actividad minera y el resto de los emprendimientos productivos, y también  les sirvió como herramienta para controlar y disciplinar a los pueblos originarios.
En los primeros tiempos coloniales, la encomienda fue el principal sistema en que se utilizo la fuerza de trabajo indígena. El rey de España le concedía a un encomendero los derechos a utilizar el trabajo de un grupo de indígenas.
Estos debían entregar al encomendero un tributo, en productos y en trabajo, mientras el español a cambio velaba por por la protección de los indigenas y los promovía su evangelización. Por los recursos económicos con los que contaban los encomenderos adquirieron mucho poder en las colonias, llegando a ocupar cargos en cabildos y otras instituciones de gobierno.
Las encomiendas, la mayoría de las veces no lograron su objetivo de incorporar a los pueblos originarios a las tradiciones y costumbres europeas.
Hacia mediados del siglo XVI, las encomiendas comenzaron a desaparecer, por varios motivos. Por un lado, la Corona comenzó a temer que se formase en sus colonias un grupo de encomenderos demasiado poderoso. Por otro, los abusos frecuentes cometidos por los encomenderos contra los indígenas terminaron por convencer a la Corona de acabar con estas instituciones, Fue entonces que aparecieron los corregimientos.
Los españoles, por otra parte, también aprovecharon algunas de las formas de organización del trabajo con las que ya contaban los pueblos originarios. La MITA era una institución incaica mediante la cual los ayllus entregaban trabajadores al Inca. Aprovechando este precedente, los conquistadores emplearon la mita para garantizarse la mano de obra necesaria en las minas. Pero al mismo tiempo, introdujeron modificaciones drásticas en este sistema, no respetaban los turnos a los que estaban habituados las comunidades, y las condiciones de trabajo eran particularmente duras, lo que provocó un gran aumento de la mortandad entre los indígenas mitayos
Los YANAS durante la época precolombina, eran sirvientes del tawantisuyu, y se los utilizaba para distintos tipos de tareas. Los españoles, en cambio, emplearon al sistema de yanaconazgo para sacar provecho de los yanas mediante su empleo en las haciendas privadas. Desligados de su comunidad de origen los yanas pasaban a ser trabajadores forzados al servicio de un español.
El porteo se utilizaba para obligar a los indígenas a realizar transportes de productos y mercancías a los largo del territorio andino.

La mano de obra esclava

Al poco tiempo de que se establecieran los españoles en la zona de las Antillas, sobre el mar Caribe, los malos tratos a los indígenas de la zona y las enfermedades que traían desde Europa hicieron que casi desapareciera por completo la población originaria.  Por este motivo comenzo la importación de personas de piel negra proveniente de África, para que trabajasen en las plantaciones de caña de azúcar de esa región, tarea que requería gran cantidad de trabajo manual.
Este sistema, también conocido como trata de negros se organizaba a partir de comerciantes europeos que compraban esclavos a reyes de diferentes pueblos africanos
Existían dificultades para su traslado hasta América, por lo cual  los esclavos africanos nunca llegaron a reemplazar por completo la fuerza de trabajo indígena. Además los indígenas estaban mejor clasificados para realizar ciertas tareas más complejas, como la minería, el cultivo de granos o la crianza de ganado.
Las condiciones de vida de los esclavos eran particularmente duras. Desde el momento en que eran capturados en África, se los encadenaba y se los llevaba a los puertos, donde eran embarcados hacia nuevos destinos. Una vez allí, los europeos le asignaban un precio según sus condiciones físicas y capacidades para el trabajo, y eran vendidos en el mercado, como si fueran mercancía. Ya en poder de los dueños debían soportar condiciones de trabajo extenuantes en las plantaciones, donde realizaban cualquier tipo de labor que sus propietarios le asignaban.
A medida que aumentaba el descenso demográfico de la población americana nativa, la trata de negros se fue volviendo más habitual. Ya sea para el trabajo de plantaciones o para la incorporación como personal domestico en las casas de los españoles de mayo prestigio, el envió de esclavos africanos América se mantuvo en pie hasta el siglo XIX.









martes, 12 de noviembre de 2013

La Conquista de México: el combate final

conquista_de_mexico / Ilustración: Leonid Nepomniachi

Por: Eduardo Matos Moctezuma

El reconocido investigador Eduardo Matos Moctezuma nos ofrece una mirada al último asalto que sufrió México-Tenochtitlan y su gemela Tlatelolco en manos del capitán Hernán Cortés el 13 de agosto de 1521.



La conquista de México enfrentó dos formas diferentes de concebir el universo. Fue el encuentro de dos intenciones, de dos distintos modos de pensar, de dos sociedades que tenían su particular manera de entender el mundo que los rodeaba. Si, por un lado, España estaba en plena expansión después del descubrimiento de América, lo que llevaba a muchos a tratar de encontrar el oro y la gloria valiéndose de la espada y la cruz, América también descubría a España, sufriendo en carne propia la destrucción de sus milenarias costumbres y la imposición de nuevas formas de vida que le eran ajenas. Así, en el caso de México, a la imposición militar siguió la lucha ideológica, que derribó ídolos y destruyó templos en su afán de desterrar lo que por cientos, y quizá miles de años había predominado en Mesoamérica.
Estas palabras las escribí hace ya varios años y pienso que no han perdido su validez. Después de las peripecias sufridas por ambos bandos llegaba el momento del enfrentamiento final. Cortés representaba para muchos grupos indígenas la posibilidad de liberarse del yugo azteca, que les imponía un tributo periódico en materias primas o en mano de obra, o en ambas. Los españoles se habían allegado así fuerzas guerreras de los grupos descontentos.
El capitán español planeó entonces el cerco de las ciudades de Tenochtitlan y Tlatelolco, que como sabemos estaban asentadas en medio del lago y unidas a tierra firme por grandes calzadas. Esta posición que podría resultar estratégica también tenía su lado vulnerable... y Cortés lo entendió así. Dividió a su ejército en cuatro grandes grupos y los colocó a la entrada de las calzadas para de esta manera aislar a los aztecas. La ciudad de Tacuba, al poniente, representaba el acceso por la calzada del mismo nombre a Tenochtitlan. Este grupo quedó al mando de Pedro de Alvarado, quien contaba con 150 soldados de espada y rodela, 30 jinetes y 18 escopeteros y ballesteros, además de casi 25 mil guerreros tlaxcaltecas. Por el sur estaba Cristóbal de Olid, asentado en Coyoacán, lo que permitía controlar esa zona. De Olid se apoyaba en 175 hombres de infantería, 33 de a caballo y 20 escopeteros y ballesteros, aparte de 20 mil tlaxcaltecas. Gonzalo de Sandoval tenía sus fuerzas por el rumbo de Iztapalapa, formadas por 150 soldados de infantería, 24 jinetes y 14 escopeteros y ballesteros, además de 30 mil guerreros provenientes de Chalco, Cholula y Huejotzingo. Por su parte, Cortés dirigía el ataque por agua al mando de 13 bergantines que habían sido construidos para tal fin. Además de ser el capitán general del ejército, comandaba a cerca de 300 hombres diestros en cosas del mar. Esta última fuerza se encontraba por el rumbo de Tacubaya, tal como se ve en el plano de Tenochtitlan de 1524, en el que se indica el sitio donde se estableció el cuartel general por medio de la bandera con el águila bicéfala.
Asalto a México-Tenochtitlan / Códice Florentino
Una de las primeras estrategias que siguió Cortés fue la de mandar cortar el agua potable que iba de Chapultepec a Tenochtitlan. Así lo relata el mismo Cortés:
Otro día de mañana los dos capitanes acordaron, como yo les había mandado, de ir a quitar el agua dulce que por caños entraba a la ciudad de Temixtitán; y el uno de ellos, con veinte de caballo y ciertos escopeteros y ballesteros, fue al nacimiento de la fuente, que estaba un cuarto de legua de allí, y cortó y quebró los caños, que eran de madera y de cal y canto, y peleó reciamente con los de la ciudad, que se le defendían por la mar y por la tierra; y al fin los desbarató, y dio conclusión a lo que iba, que era quitarles el agua dulce que entraba a la ciudad, que fue muy grande ardid.
El asedio a Tenochtitlan y Tlatelolco duró alrededor de 75 días. Los combates eran encarnizados y había muertos por doquier. A veces ocurría que los españoles avanzaban y tomaban ciertas posiciones, pero al día siguiente los aztecas volvían a recuperarlas. El ataque y la defensa eran implacables: “a la continua nos daban guerra, así de día como de noche”, dice Bernal Díaz. Por lo menos en una ocasión Cortés fue capturado, pero sus soldados pudieron liberarlo. Relata Bernal Díaz cómo los aztecas usaban la estrategia de fingir que huían para que los persiguieran, y entonces cercar al enemigo y arremeter en contra de él. En una de estas escaramuzas Cortés perdió varias decenas de hombres, que fueron capturados y sacrificados a los dioses. Los aztecas también recurrían a la estrategia de mostrar las cabezas ensangrentadas de los españoles, diciéndoles a las fuerzas enemigas que vieran aquellas cabezas que pertenecían a Cortés y a otros capitanes, para hacer decaer su ánimo. Al respecto, Bernal Díaz nos dice:
Estando de aquella manera, bien angustiados y heridos, no sabíamos de Cortés, ni de Sandoval, ni de sus ejércitos, si les habían muerto o desbaratado, como los mexicanos nos decían cuando nos arrojaron las cinco cabezas que traían asidas por los cabellos y de las barbas, y no podíamos saber de ellos porque batallábamos los unos de los otros obra de media legua...
La situación de los sitiados era cada día más difícil. No había agua potable y las canoas que llevaban víveres a la ciudad eran atacadas por los bergantines. En ocasiones hasta mil canoas dieron combate al enemigo. Sin embargo, los españoles lograban avanzar poco a poco. En cada tramo que tomaban cegaban los canales y las acequias para que fuera más fácil el avance. Llegó un momento en que Cortés decidió hacer las paces con Cuauhtémoc, en quien había recaído el mando del ejército tenochca después de la muerte de Cuitláhuac a causa de la viruela. La respuesta del joven tlatoani no se hizo esperar, según refiere Bernal Díaz del Castillo:
Entonces Guatemuz, medio enojado, dijo: ”Pues que así queréis que sea, guardad mucho el maíz y bastimento que tenemos, y muramos todos peleando, y desde aquí adelante ninguno sea osado a demandarme paces. Si no, yo le mandaré matar”. Y allí todos prometieron pelear noches y días o morir en defensa de su ciudad.
Las siguientes palabras de Bernal Díaz son elocuentes en relación con la manera de combatir de ambos bandos:
Como ya estábamos acostumbrados a los encuentros, aunque cada día herían y mataban de nosotros, teníamos con ellos pie con pie. De esta manera pelearon seis o siete días arreo, y nosotros les matábamos y heríamos muchos de ellos, y con todo esto no se les daba nada por morir. Acuérdome que nos decían: “¡En qué se anda Malinche [Cortés] cada día que tengamos paces con vosotros! Ya nuestros ídolos nos han prometido victoria, y tenemos mucho bastimento y agua, y ninguno de vosotros hemos de dejar con vida. ¡Por eso no tornen a hablar sobre paces, pues las palabras son para las mujeres y las armas para los hombres!”.
Enfermos de viruela / Códice Florentino
Pese a estos actos heroicos, la defensa de la ciudad era ya insostenible. Escaseaban el agua y la comida. El Anónimo de Tlatelolco, escrito en nahua en 1528, nos relata cómo las mujeres de Tlatelolco también entraron en combate:
Fue cuando también lucharon y batallaron las mujeres de Tlatelolco lanzando sus dardos. Dieron golpes a los invasores; llevaban puestas insignias de guerra; las tenían puestas. Sus faldellines llevaban arremangados, los alzaron para arriba de sus piernas para poder perseguir a los enemigos.
Los combates continúan. El hedor de los cuerpos resulta insoportable y la cantidad de muertos de uno y otro bando es enorme. Bernal Díaz lo compara con la destrucción de Jerusalén:
Yo he leído la destrucción de Jerusalén; mas si fue más mortandad que ésta, no lo sé cierto, porque faltaron en esta ciudad tantas gentes, guerreros de todas las provincias y pueblos sujetos a México que allí se habían acogido, y todos los más murieron; y, como ya he dicho, así el suelo y laguna y barbacanas todo estaba lleno de cuerpos muertos, y hedía tanto que no había hombre que lo pudiese sufrir.
El 13 de agosto de 1521 cae Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. El tlatoani se aprestaba a retirarse en canoas con su familia y sus capitanes cuando fue alcanzado por el bergantín de García Holguín, quien lo hizo prisionero. Llevado ante Cortés, el joven Cuauhtémoc se dirige al capitán español y le dice: “Señor Malinche, ya he hecho lo que soy obligado en defensa de mi ciudad, y no puedo más, y pues vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma ese puñal que tienes en la cintura y mátame luego con él”.
Varias veces me he referido a este encuentro entre Cuauhtémoc y Cortés para ponerlo como ejemplo de la incomprensión entre una y otra culturas. Las palabras que le son traducidas a Cortés por parte de Jerónimo de Aguilar y Marina no son entendidas en todo su significado. Lo que Cuauhtémoc quiere decir no es que lo maten, sino que lo sacrifiquen abriéndole el pecho, como corresponde a un guerrero capturado en combate, ya que su destino es morir así para acompañar al Sol en su diario recorrido. Nada sabe Cortés de esto y lo deja con vida. ¡Terrible destino para el capitán de las fuerzas aztecas, pues se le impide que, como guerrero, complete su ciclo y acompañe al Sol...!
En Tlatelolco se sella el destino de los dos pueblos. De esto he dicho en otra ocasión:
Cortés no entiende esto... y le perdona. El joven prisionero deseaba más profundamente la muerte -como se la deparaban sus propias costumbres– que la existencia a la que se le condenaba a vivir. Son dos intenciones, dos formas de pensar y de ser diferentes. Es la incomprensión que determinará de ahí en adelante el destino de cada uno de los contendientes: el indio, sometido y sujeto de explotación; el español, inquisidor y esclavista. Se consumaba así la conquista militar de la ciudad para dar paso a una lucha más ardua aún: la conquista ideológica a través de la Iglesia. La destrucción de la ciudad y de los templos indígenas fue sistemática, y hubo un fraile que la comparó con la séptima plaga de Egipto. Comenzaba la muerte de los dioses prehispánicos. Era el 13 de agosto de 1521...
Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx/la-conquista-de-mexico.-el-combate-final.html

Hernán Cortés. Un conquistador de su tiempo

hernan_cortes_conquistador / Ilustración: Leonid Nepomniachi

Por: Angel Gallegos

Te ofrecemos una mirada a la vida y obra del capitán español que, tras conformar un pequeño ejército y lograr valiosas alianzas con los indígenas tlaxcaltecas, logró conquistar a la poderosa Tenochtitlan.



Los caballos de los conquistadores españoles detuvieron repentinamente su galope. Situados justo al pie de los volcanes -en el punto que actualmente conocemos con el nombre de "Paso de Cortés-, el capitán extremeño esbozó una mailiciosa sonrisa, descendió de su corcel y, sin ocultar su asombro, contempló el anchuroso valle que se extendía a lo lejos, dejando entrever numerosos templos y palacios "de cal y canto", los cuales parecían emerger de entre las aguas cual mágica visión extraída de uno d elos libros de caballería más populares de aquel tiempo. Ávido de poder, fama y riquezas, Hernán Cortés sabía que la historia de la Conquista de México apenas estaba por comenzar...
De origen humilde, Cortés nació en 1485 en la ciudad española de Medellín, en la región de la Extremadura castellana. Cuando tenía catorce años, sus padres, dueños de un molino de trigo, un colmenar y una viña, lo enviaron a estudiar a la Universidad de Salamanca. En esa ciudad radicó en casa de un Francisco Núñez de Valera, quien enseñaba latín -y de quien seguramente lo aprendió Cortés-, y estaba casado con una media hermana de su padre. Años después, contrario a la voluntad de sus progenitores, que hubieran querido verlo licenciado, el joven Cortés dejó inconclusos sus estudios y decidió probar suerte en las recién descubiertas Indias, a donde se embarcó en 1504, llegando a la isla de La Española, lugar en el que, según Bernal Díaz del Castillo, vivió “adeudado y pobre”, hasta que por la ayuda que había brindado en la pacificación de algunas partes de la isla, el gobernador Ovando le otorgó algunos indios de encomienda y la escribanía del naciente ayuntamiento de Azua.
Tiempo más tarde, hacia 1511, Cortés participó en la conquista de Cuba, en donde viviría “haciéndose amigo de las armas”, hasta 1519, cuando el gobernador de la isla, Diego Velázquez, decide enviarlo en auxilio de Juan de Grijalva, quien varios meses antes había sido despachado por el mismo Velázquez a las costas de Yucatán con el objetivo de explorar y, de ser posible, poblar las tierras que descubriese.

Cuadro de Hernán Cortés / Museo Nacional del Virreinato

Así pues, Cortés, ya de 34 años de edad, se hizo a la mar con seis pequeñas embarcaciones, haciendo escala en el puerto de Trinidad, donde se ganó para su partido -que había comenzado a organizar- a Francisco Verdugo (alcalde del puerto), a Diego de Ordaz y a otros comisionados por el mismo Velázquez para aprehenderlo, arrepentido ya de haberle encomendado la empresa de descubrimiento y conquista de aquellas tierras reconocidas por Grijalva. En franca rebeldía, Cortés desobedeció a Diego Velázquez y avanzó hacia el puerto de Carenas, actual ciudad de La Habana, capital de Cuba, donde reclutó más gente, alcanzando a sumar 934 hombres, además de dieciséis caballos, diez cañones y cuatro falconetas, todo lo cual embarcó en once naves al mando del conocido hombre de mar Antón de Alaminos, dando así inicio formal a su empresa de conquista.
La expedición, que zarpó de La Habana el 10 de febrero de 1519, hizo su primera escala en la isla de Cozumel, donde se le incorporó el náufrago Jerónimo de Aguilar; otro náufrago, Gonzalo Guerrero, rehusó volver a lado de los europeos.
El 4 de marzo las fuerzas de Cortés reanudaron la navegación, pasando por Cabo Catoche, en el extremo noreste de la península de Yucatán; continuando al oeste tocaron Campeche, penetrando el día 12 del mismo mes por el río Tabasco, llamado después de Grijalva, hasta Centla o Zintla, donde tuvieron los primeros choques con los indígenas; habiendo salido triunfantes los españoles, fundaron el 25 de marzo la Villa de Santa María de la Victoria; en esa fecha, en señal de sumisión, se presentaron los caciques locales con varios regalos, entre los cuales había veinte mujeres, una de ellas Malintzin o doña Marina, quien pronto sería segunda intérprete y primer amor indígena del capitán Cortés.
Los navíos reanudaron su marcha y bordearon las costas del Golfo de México hasta el puerto de San Juan de Ulúa la tarde del Jueves Santo, 21 de abril de 1519; al poco tiempo hicieron su aparición los primeros enviados del señor Moctezuma. Al día siguiente Cortés hizo desembarcar a sus hombres, mandó plantar los primeros reales y encalló algunos de los navíos que llevaba para imposibilitar el regreso de los soldados que intentaban desertar.
Después de fundar la famosa Villa Rica de la Vera Cruz (en dos ocasiones y en dos lugares distintos) Cortés y sus soldados avanzaron hacia Zempoala, donde fueron bien recibidos; pasaron por Xalapa, el Cofre de Perote y los señoríos tlaxcaltecas, donde después de enfrentar a los habitantes de este reino los hizo sus aliados, para así, finalmente, encaminarse hacia la gran ciudad lacustre, cuya primera imagen obtuvo al alcanzar el punto más alto entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Camino de Hernán Cortés hacia Tenochtitlan / Códice Florentino
Cortés y sus huestes entraron a México-Tenochtitlan el 8 de noviembre de 1519; la historia consecuente es ya bien conocida por todos: la capital del reino de Moctezuma fue conquistada a sangre y fuego, y tras 75 días de sitio cayó el 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito para los españoles. Posteriormente, sobre sus ruinas se asentaron los cimientos de una nueva ciudad colonial. Poco tiempo después, Cortés fue nombrado gobernador y capitán general de la Nueva España.
En 1524 Cortés organiza su famosa expedición a Las Hibueras en busca de Cristóbal de Olid; en el trayecto, en algún lugar cercano a la provincia de Acalan, dio muerte al último soberano tenochca, Cuauhtémoc. A su regreso reasume el gobierno que le quitara un juez, quien había llegado para hacerle un juicio de residencia, que para entonces no prospera. En estas circunstancias, Cortés decide viajar a España en 1528 y logra ver al emperador Carlos V, de quien recibe todos los honores pero no el poder total de la naciente Nueva España.
Cortés también fue procesado por la misteriosa muerte de su primera mujer, doña Catalina Xuárez, siendo el principal sospechoso en un juicio que tampoco vería fin.
Para 1536, ya con el título de Marqués del Valle de Oaxaca, aunque con un poder y una autoridad muy disminuidos, el conquistador se aventura en una nueva expedición, esta vez a las Californias, donde descubre el mar que hoy lleva su nombre.
Viejo y ya con 55 años de edad, el otrora hombre “de buena estatura, rehecho y de gran pecho” regresa a España en 1540 para tratar de arreglar su situación; ahí se entera de que no puede regresar más a la Nueva España hasta que se resuelvan sus problemas de residencia. Así que anda de allá para acá siguiendo a las Cortes itinerantes, hasta que ya casi abrumado por su situación económica empeña sus bienes más valiosos y se refugia en casa de un amigo en Castilleja de la Cuesta, en las cercanías de la ciudad de Sevilla, donde muere el 2 de diciembre de 1547, ya muy enfermo y extenuado por la fatal disentería.
Como ya lo dijimos, el conquistador extremeño no volvió a ver las tierras que con valor y coraje ganó para su rey; sin embargo, sus restos sí volvieron a México, en 1566, para ser depositados en una discreta cripta que actualmente permanece empotrada en una pared de la Iglesia de Jesús, a unos pasos de la actual estación Pino Suárez del Metro, en el Centro Histórico de la ciudad que él mismo conquistó...
Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx/hernan-cortes-biografia.html

El encuentro de Moctezuma y Cortés

encuentro_moctezuma_cortes_conquista_mexico / México desconocido

Por: Eduardo Matos Moctezuma

El reconocido investigador Eduardo Matos nos ofrece una mirada a la primera entrevista que tuvieron el tlatoani mexica y el conquistador europeo aquella histórica mañana del 8 de noviembre de 1519.


Nada fácil resultó a los españoles avanzar hacia Tenochtitlan. No obstante, llegaron a Cholula, en donde aún no queda claro si Hernán Cortés quiso causar pavor y llevó a cabo la matanza conocida o si, por el contrario, los aztecas, prepararon una emboscada en su contra.
Sea como fuere, Cortés continuó su avance y arribó al Valle de México, a Iztapalapa. De ahí partió aquella mañana del 8 de noviembre de 1519 al encuentro con Moctezuma. Tanto Cortés en su segunda "Carta de Relación" como Bernal Díaz del Castillo en su "Historia verdadera..." nos han dejado noticia del acontecimiento. Ambos coinciden en la impresión que les causó ver llegar a Moctezuma acompañado por nobles señores ricamente ataviados. En palabras del capitán español:
Pasado este puente, nos salió a recibir aquel señor Muteczuma con hasta doscientos señores [...] y el dicho Muteczuma venía por medio de la calle con dos señores, el uno a la mano derecha y el otro a la izquierda [...] todos tres vestidos de una manera, excepto el Muteczuma, que iba calzado, y los otros dos señores, descalzos.
Por su parte, Bernal Díaz dice que eran cuatro los señores que acompañaban al tlatoani. Su relato es más detallado que el de Cortés:
Ya que llegábamos cerca de México [...] se apeó el gran Montezuma de las andas, y traíanle del brazo aquellos grandes caciques [los señores de Tacuba, Iztapalapa, Texcoco y Coyoacán] debajo de un palio muy riquísimo a maravilla, y la color de plumas verdes con grandes labores de oro, con mucha argentería y perlas y piedras chalchihuis, que colgaban de unas como bordaduras, que hubo mucho que mirar en ello.
Placa conmemorativa del encuentro de Moctezuma con Cortés en el Centro Histórico del DF
Cortés se dirige a Moctezuma, le obsequia un collar de vidrios y trata de abrazarlo, pero los señores se lo impiden. No sabe el capitán español que es el tlatoani, palabra nahua que significa “el que habla”, los demás callan. Después de intercambios amistosos, los españoles son aposentados en el palacio de Axayácatl, en donde se da un diálogo entre Moctezuma y Cortés. El tlatoani menciona que en sus escritos se habla de que vendrán por el oriente descendientes de un gran señor a sojuzgar estas tierras. Y agrega, en palabras que nos refiere Cortés:
“No creáis más de lo que por vuestros ojos vieres, en especial de aquellos que son mis enemigos, y algunos de ellos eran mis vasallos, y hánseme rebelado con vuestra venida [...] los cuales sé que también os han dicho que yo tenía las casas con las paredes de oro, y que las esteras de mis estrados y otras cosas de mi servicio eran asimismo de oro, y que yo era y me hacía dios, y otras muchas cosas. Las casas ya las veis que son de piedra y cal y tierra”. Y entonces alzó las vestiduras y me mostró el cuerpo, diciendo a mí: “Veis aquí que soy de carne y hueso como vos y como cada uno, y que soy mortal y palpable”.
¿Cómo describen a Moctezuma los españoles? Bernal Díaz anota que:
Era el gran Montezuma de edad de hasta cuarenta años, de buena estatura y bien proporcionado, cenceño y de pocas carnes, y el color no muy moreno, sino propio color y matiz de indio. Traía los cabellos no muy largos, sino cuanto le cubrían las orejas, y pocas barbas, prietas, bien puestas y ralas. El rostro algo largo y alegre, los ojos de buena manera, y mostraba en su persona, en el mirar, por un cabo amor, y cuando era menester, gravedad. Era muy pulido y limpio, bañábase cada día una vez a la tarde.
A continuación detalla los pormenores de la comida y del palacio en que habitaba. Mientras el tlatoani comía había personas contrahechas que bailaban y cantaban. El palacio contaba con buen número de aposentos. En unos había armas, en otros bastimentos. Había una especie de zoológico con animales de todo género y hasta un estanque para aves. Numerosos artesanos estaban al servicio del tlatoani, y qué decir de las mujeres y concubinas del señor. Huertas de flores, árboles olorosos y estanques de agua dulce formaban parte del palacio.
La magnificencia de Moctezuma impresionó profundamente a los españoles, pero de poco sirvió la bienvenida que se les brindó, pues urdían un plan que tenía como primer objetivo aprisionar al tlatoani. Una vez logrado esto, exigieron que se les entregara oro en abundancia.
Moctezuma en un biombo colonial
Para ese entonces el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, envió a Pánfilo de Narváez para someter a Cortés, por lo que éste se vio obligado a ir a Veracruz y enfrentarlo. El mando en Tenochtitlan quedó entonces en manos de Pedro de Alvarado, quien ordenó la famosa matanza del Templo Mayor, cuando los aztecas celebraban una de sus fiestas. Si los ánimos ya estaban caldeados, lo anterior los avivó mucho más. Los combates se sucedieron uno tras otro, y culminaron con la huida de los españoles en la llamada “Noche Triste”.
Antes de este último acontecimiento tuvo lugar la muerte de Moctezuma. Según los cronistas españoles, fueron los propios aztecas los que lo mataron cuando salía a tratar de apaciguar al pueblo para que no siguiera combatiendo. Otros autores opinan que Moctezuma fue muerto por los españoles porque ya no les era útil, pues había sido relevado como tlatoani, recayendo el cargo en Cuitláhuac. El cuerpo de Moctezuma fue entregado a los aztecas, que celebraron grandes exequias en honor de su soberano. Relata Bernal Díaz:
Cuando así le vieron muerto, vimos que hicieron muy gran llanto, que bien oímos las gritas y aullidos que por él daban; y aún con todo esto no cesó la gran batería que siempre nos daban de varas, piedra y flecha, y luego la comenzaron mucho mayor y con gran braveza, y nos decían: “Ahora pagaréis muy de verdad la muerte de nuestro rey y señor y el deshonor de nuestros ídolos...”
Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx/moctezuma-y-cortes-el-encuentro.html

sábado, 27 de abril de 2013

America un nuevo mundo

Tras el descubrimiento de América, se va configurando el Nuevo Mundo dependiente de la corona española. se pasa revista a las conquistas de Cortés y Alvarado en México, al descubrimiento del Amazonas por Orellana, a las luchas entre Pizarro y Almagro por el dominio del Nuevo Mundo. También veremos al Padre Las Casas defender a los indios.




martes, 16 de abril de 2013

La hora de los Dioses

  • El Ocaso de los Dioses.
  • La Conquista de México.
  • Tenotchtitlán: Ciudad de Ensueño.
  • Huáscar y Atahualpa. Incas vs Incas.
  • Cajamarca. La Escena de la Conquista.
El evento más deslumbrante de la historia universal es sin duda el llamado Descubrimiento de América. Una mirada reposada sobre los eventos del choque de las culturas define una matriz que aún hoy sigue encendiendo polémicas. El encuentro de los dioses y la batalla de la espiritualidad: como entender aquello que no se conoce y como conocer aquello que no se entiende.

lunes, 15 de abril de 2013

Imaginarios Latinoamericanos


EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS
Los imaginarios latinoamericanos enfrentados a la desgarradora presencia de la invasión europea.
El indio, el blanco y el criollo protagonizan el complejo proceso de reinvención del territorio.
Lo nuevo y lo viejo. Dioses, héroes, aliados, traidores, vencedores y vencidos tensionan tres siglos de historia latinoamericana.
La utopía colonial, el derrumbe y la resurrección de una forma de entender al mundo.
Las mil caras de los otros, el tiempo de las rebeliones y la antesala de la revolución ilustrada.

CAPITULO: Imaginarios Latinoamericanos


  • Del Poblamiento a las Primeras Formas de Organización.
  • Los Desarrollos Regionales. Mesoamérica y Los Andes.
  • El Desarrollo del Urbanismo Americano.
  • Las Grandes Conquistas de Incas y Aztecas.
  • La Invasión Europea.
La historia del hombre latinoamericano encierra una compleja progresión que ha vivido tres procesos fundamentales: la formación de los pueblos originarios, el período colonial y la irrupción de un nuevo protagonista político y social, el criollo. Uno sobre otro cada uno de éstos paradigmas tensiona la realidad contemporánea de Latinoamérica.


domingo, 14 de abril de 2013

Poblamiento de América Latina

  • ¿Cómo se pobló América Latina?
  • Civilizaciones Antiguas. Cultos y Rituales Religiosos
  • Horizonte Cultural de la Caza-Recolección
  • El origen de la Agricultura
La aparición de Latinoamérica en el mapa mundial trajo aparejado un amplio debate sobre el origen del hombre en el sur continental. Religión, política, ciencia e intereses se entrelazan en la búsqueda de una respuesta que quiere definir algo más que un tiempo cronológico: de dónde venimos y quienes somos.



martes, 9 de abril de 2013

Crisis del orden colonial

Crisis del Orden Colonial

  • La Reconquista de Ibero América.
  • Los Virreinatos del Río de la Plata y Nueva Granada.
  • La Sociedad Colonial.
  • Las Grandes Rebeliones y Levantamientos.
  • Tupac Amaru II y Tupac Katari. Arden Los Andes
Arden los andes. El sueño imperial muestra sus grietas y presagia el fracaso de la utopía europea. Viejos linajes reinventados y movimientos sociales de base desnudan la crisis del poder colonial. Amarus y Kataris encienden la llama de la rebelión y preparan el terreno para que un nuevo patriciado coseche su siembra. El criollo asoma como nuevo protagonista del poder latinoamericano.




Colonizacion y nueva sociedad

  • Colonizar: Formas e Instituciones para Ejercer el Poder.
  • Catástrofe Demográfica Indígena en el Siglo XVII.
  • Tradición y Aculturación. La Evangelización. Mestizaje Y Racismo.
  • El Monopolio Comercial. Flotas y Galeones.
  • El Cerro Rico de Potosí, La Fiebre de la Plata.
El tránsito de un tiempo histórico se interrumpe ante la presencia de los imperios europeos. El mundo latinoamericano trata de sobrevivir en el nuevo marco colonial. Resistencias silenciosas. La cruz y la espada. La invención de un mundo nuevo se derrama entre milenarias tradiciones produciendo fugas y preparando el territorio para nuevas y conflictivas formas de vida. Las epidemias y los abusos arrecian y la población originaria se redefine en un modelo desconocido.


lunes, 18 de marzo de 2013

La hora de los heroes II

 La hora de los Héroes II

  • Manco Inca Yupanki, El Héroe y El Traidor.
  • El Sitio de Cuzco. Las Batallas de Sacsahuaman y Ollantaytambo.
  • Vilcabamba, la Ciudad Perdida.
  • Cuarenta Años de Resistencia. Taqui Ongoy.
  • El Retorno del Inca. Tupac Amarú.
Por primera vez dos ejércitos Incas se enfrentan en una guerra de sucesión. La hegemonía de
Quito y de Cuzco se pone en juego en el paisaje andino. El inicio de la invasión española condiciona los juegos de poder e inclina la balanza hacia la histórica capital del imperio. La derrota de Atahualpa y un cuarto lleno de oro encienden cuarenta años de resistencias que culminarán con la muerte de Tupac Amarú y el nacimiento del mito del Inkarri.


domingo, 17 de marzo de 2013

La hora de heroes I



CAPITULO: La hora de los Héroes I

  • La Conquista de la Tierra Firme.
  • La Larga Guerra de Cortés.
  • La “Noche Alegre” y La Batalla de Tenotchtitlán. 
  • Moctezuma: El Misterio y La Muerte.
  • Cuahutemoc: La Batalla Final.
Una historia de heroísmo, intrigas, ambición y traiciones. La batalla más despiadada y desgarradora de la historia de Latinoamérica en un solo escenario. Dos mundos dispuestos a matar o morir por el poder y la dignidad. La batalla de Tenochtitlán: cincuenta días que conmovieron al mundo.

México 1 Oro Dios y Gloria (History Channel)