martes, 12 de noviembre de 2013

El encuentro de Moctezuma y Cortés

encuentro_moctezuma_cortes_conquista_mexico / México desconocido

Por: Eduardo Matos Moctezuma

El reconocido investigador Eduardo Matos nos ofrece una mirada a la primera entrevista que tuvieron el tlatoani mexica y el conquistador europeo aquella histórica mañana del 8 de noviembre de 1519.


Nada fácil resultó a los españoles avanzar hacia Tenochtitlan. No obstante, llegaron a Cholula, en donde aún no queda claro si Hernán Cortés quiso causar pavor y llevó a cabo la matanza conocida o si, por el contrario, los aztecas, prepararon una emboscada en su contra.
Sea como fuere, Cortés continuó su avance y arribó al Valle de México, a Iztapalapa. De ahí partió aquella mañana del 8 de noviembre de 1519 al encuentro con Moctezuma. Tanto Cortés en su segunda "Carta de Relación" como Bernal Díaz del Castillo en su "Historia verdadera..." nos han dejado noticia del acontecimiento. Ambos coinciden en la impresión que les causó ver llegar a Moctezuma acompañado por nobles señores ricamente ataviados. En palabras del capitán español:
Pasado este puente, nos salió a recibir aquel señor Muteczuma con hasta doscientos señores [...] y el dicho Muteczuma venía por medio de la calle con dos señores, el uno a la mano derecha y el otro a la izquierda [...] todos tres vestidos de una manera, excepto el Muteczuma, que iba calzado, y los otros dos señores, descalzos.
Por su parte, Bernal Díaz dice que eran cuatro los señores que acompañaban al tlatoani. Su relato es más detallado que el de Cortés:
Ya que llegábamos cerca de México [...] se apeó el gran Montezuma de las andas, y traíanle del brazo aquellos grandes caciques [los señores de Tacuba, Iztapalapa, Texcoco y Coyoacán] debajo de un palio muy riquísimo a maravilla, y la color de plumas verdes con grandes labores de oro, con mucha argentería y perlas y piedras chalchihuis, que colgaban de unas como bordaduras, que hubo mucho que mirar en ello.
Placa conmemorativa del encuentro de Moctezuma con Cortés en el Centro Histórico del DF
Cortés se dirige a Moctezuma, le obsequia un collar de vidrios y trata de abrazarlo, pero los señores se lo impiden. No sabe el capitán español que es el tlatoani, palabra nahua que significa “el que habla”, los demás callan. Después de intercambios amistosos, los españoles son aposentados en el palacio de Axayácatl, en donde se da un diálogo entre Moctezuma y Cortés. El tlatoani menciona que en sus escritos se habla de que vendrán por el oriente descendientes de un gran señor a sojuzgar estas tierras. Y agrega, en palabras que nos refiere Cortés:
“No creáis más de lo que por vuestros ojos vieres, en especial de aquellos que son mis enemigos, y algunos de ellos eran mis vasallos, y hánseme rebelado con vuestra venida [...] los cuales sé que también os han dicho que yo tenía las casas con las paredes de oro, y que las esteras de mis estrados y otras cosas de mi servicio eran asimismo de oro, y que yo era y me hacía dios, y otras muchas cosas. Las casas ya las veis que son de piedra y cal y tierra”. Y entonces alzó las vestiduras y me mostró el cuerpo, diciendo a mí: “Veis aquí que soy de carne y hueso como vos y como cada uno, y que soy mortal y palpable”.
¿Cómo describen a Moctezuma los españoles? Bernal Díaz anota que:
Era el gran Montezuma de edad de hasta cuarenta años, de buena estatura y bien proporcionado, cenceño y de pocas carnes, y el color no muy moreno, sino propio color y matiz de indio. Traía los cabellos no muy largos, sino cuanto le cubrían las orejas, y pocas barbas, prietas, bien puestas y ralas. El rostro algo largo y alegre, los ojos de buena manera, y mostraba en su persona, en el mirar, por un cabo amor, y cuando era menester, gravedad. Era muy pulido y limpio, bañábase cada día una vez a la tarde.
A continuación detalla los pormenores de la comida y del palacio en que habitaba. Mientras el tlatoani comía había personas contrahechas que bailaban y cantaban. El palacio contaba con buen número de aposentos. En unos había armas, en otros bastimentos. Había una especie de zoológico con animales de todo género y hasta un estanque para aves. Numerosos artesanos estaban al servicio del tlatoani, y qué decir de las mujeres y concubinas del señor. Huertas de flores, árboles olorosos y estanques de agua dulce formaban parte del palacio.
La magnificencia de Moctezuma impresionó profundamente a los españoles, pero de poco sirvió la bienvenida que se les brindó, pues urdían un plan que tenía como primer objetivo aprisionar al tlatoani. Una vez logrado esto, exigieron que se les entregara oro en abundancia.
Moctezuma en un biombo colonial
Para ese entonces el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, envió a Pánfilo de Narváez para someter a Cortés, por lo que éste se vio obligado a ir a Veracruz y enfrentarlo. El mando en Tenochtitlan quedó entonces en manos de Pedro de Alvarado, quien ordenó la famosa matanza del Templo Mayor, cuando los aztecas celebraban una de sus fiestas. Si los ánimos ya estaban caldeados, lo anterior los avivó mucho más. Los combates se sucedieron uno tras otro, y culminaron con la huida de los españoles en la llamada “Noche Triste”.
Antes de este último acontecimiento tuvo lugar la muerte de Moctezuma. Según los cronistas españoles, fueron los propios aztecas los que lo mataron cuando salía a tratar de apaciguar al pueblo para que no siguiera combatiendo. Otros autores opinan que Moctezuma fue muerto por los españoles porque ya no les era útil, pues había sido relevado como tlatoani, recayendo el cargo en Cuitláhuac. El cuerpo de Moctezuma fue entregado a los aztecas, que celebraron grandes exequias en honor de su soberano. Relata Bernal Díaz:
Cuando así le vieron muerto, vimos que hicieron muy gran llanto, que bien oímos las gritas y aullidos que por él daban; y aún con todo esto no cesó la gran batería que siempre nos daban de varas, piedra y flecha, y luego la comenzaron mucho mayor y con gran braveza, y nos decían: “Ahora pagaréis muy de verdad la muerte de nuestro rey y señor y el deshonor de nuestros ídolos...”
Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx/moctezuma-y-cortes-el-encuentro.html

jueves, 7 de noviembre de 2013

La Malinche (Malinalí Tenépatl)

(1502-1529)
Autor: Felipe Pigna
Que la figura femenina más recordada de la conquista de México –y posiblemente la más nombrada de la historia americana de toda esa época– sea la Malinche, intérprete y por un tiempo amante de Hernán Cortés, es una de las tantas muestras de esta “pedagogía” destinada a ningunear la resistencia que los pueblos originarios opusieron a los invasores. Pero, incluso, si tomamos en cuenta la biografía de la mujer que aparece como sinónimo de la “traición a su pueblo”, veremos que esa imagen no le hace del todo justicia.
Siguiendo el relato del conquistador Bernal Díaz del Castillo, ya que curiosamente su amado Cortés apenas si la menciona, Malinalli Tenépatl, también conocida como Malintzin (nombre que los españoles corrompieron enMalinche), había nacido en 1502 en Coatzacoalco, provincia de Paynalla en la región de Veracruz, al sur de México. Malinalli, es el nombre en lengua náhuatl de uno de los 20 días del mes mexicatl y también se nombra así a una hierba con la que se fabricaban cuerdas. Premonitoriamente la palabra náhuatl tenépatl designa a la persona que tiene facilidad de palabra, que habla mucho y con animación. La muchacha era hija del jefe Teotingo. Al morir el guerrero, su madre Cimat se volvió a casar con un joven llamado Maqueytan, con quien tuvo un varón a la que la pareja declaró único heredero del territorio, desplazando a Malinalli que fue vendida como esclava a un cacique de Tabasco.
Cuando Hernán Cortés invadió el sur de México, debió enfrentar encarnizadamente al pueblo tlascalteca, que logró diezmar el 20% de la tropa española. Los invasores estaban perdidos, cuando se enteraron por boca de algunos jefes indios, según nos cuenta Bernal Díaz del Castillo, que cada año [los aztecas] les demandaban muchos hijos e hijas para sacrificar y otros para servir en sus casas y sementeras y otras muchas quejas que fueron tantas que ya ni me acuerdo y que los recaudadores de Moctezuma les tomaban sus mujeres e hijas y las forzaban si eran hermosas.
Ni lerdo ni perezoso, Cortés les ofreció una alianza estratégica contra sus históricos enemigos. Potochtlán y otros jefes de Tabasco, como muestra de buena voluntad, le entregaron a Cortés veinte doncellas, oro y mantas. Entre ellas estaba Malintzin, a la que se impuso el bautismo cristiano con el nombre de Marina.
La “Malinche” hablaba nahua y maya. En los primeros tiempos y hasta que Marina aprendió la lengua de Castilla, Jerónimo de Aguilar –un náufrago tomado prisionero por los habitantes de Yucatán y que fue rescatado por las tropas de Cortés en Cozumel– se encargaba de completar la traducción del maya al español. La “Malinche” fue una de las amantes de Cortés, con quien se sabe que tuvo un hijo al que llamaron Martín en honor al padre del conquistador. 1
Han corrido ríos de tinta sobre la historia de amor entre Cortés y Malinche, pero la verdad es que el título le queda grande si pensamos en una relación que involucre amorosa y apasionadamente a los dos integrantes de la pareja, cosa que está muy lejos de la realidad. Todos los testimonios coinciden en las permanentes muestras de amor y fidelidad por parte de la muchacha y de todo lo contrario de parte del conquistador.
Una de esas muestras de “amor”, fue que, siguiendo una práctica habitual en los conquistadores, Cortés se la obsequió a Alonso Hernández Portocarrero. Cuando Cortés enviudó de Catalina Juárez Marcaida, su “esposa legítima”, no pocos esperaban que se concretara su boda con doña Marina, pero la hizo casar cristianamente con su colaborador Juan Jaramillo. De la unión nació una niña llamada María, pero a los pocos meses del parto moría la Malinche en medio de la epidemia de viruela que en 1529 asoló la ciudad de México. Aquella muchacha que según Laura Esquivel creyó encontrar en Cortés “la transición entre el dios Moctezuma al dios Quetzalcóatl, pero se sintió traicionada al ver cómo él y la parte española reducían el mundo a mercancía”,2sólo había vivido 27 años. Aunque Díaz del Castillo alaba su “lealtad” a los conquistadores, hay que tener en cuenta que la Malinche no fue más “traidora” que los miles de guerreros totonacas, tlaxcaltecas y otomíes que permitieron a los españoles conquistar la ciudad de México-Tenochtitlán y destruir así el centro del imperio de Moctezuma. Esos pueblos, sometidos al poder de los aztecas, creyeron que sumándose a los españoles ganaban un aliado, no que cambiaban de dominador. 3
Cortés ejerció la venganza sobre el rebelde Cuauhtémoc violando a su bella mujer Tecuichpo –“copo de algodón”–, hija de Moctezuma, entregándola a sus soldados y volviéndola a violar hasta embarazarla. 4
Vale la pena recordar que aquella invasión encabezada por Cortés recibió la entusiasta bendición papal, según nos cuenta Díaz del Castillo en su citada crónica:
Su santidad tuvo en mucho y dijo que daba gracias a Dios […] y mandó hacer procesiones y que todos diesen loores y gracias de ello a Dios, y dijo que Cortés y todos sus soldados habíamos hecho grandes servicios a Dios primeramente y al emperador don Carlos nuestro señor y a toda la cristiandad […] y entonces nos envió una bula para salvarnos a culpa y a pena de todos nuestros pecados y otras indulgencias.
Referencias:
1 Martín Cortés nació en 1523. Llegó a España en 1530, donde luchó en los ejércitos imperiales en Argel, Flandes y Alemania. Regresaría a México en 1563.
2 Laura Esquivel, Malinche, México, Suma de letras, 2006
3 Véase Richard Konetzke, América Latina. La época colonial, Siglo XXI, Madrid, 1983.
4 Héctor Pérez Martínez, Cuauhtémoc. Vida y muerte de una cultura, Leyenda, México, 1944.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

jueves, 31 de octubre de 2013

Renacimiento principales características

Revolución Inglesa

Cambios económicos y conflictos de intereses: Hasta finales del siglo XVI, la monarquía de los Tudor tuvo muchos intereses en común con los burgueses urbanos y con los pequeños propietarios rurales de origen noble lagentry . Sus intereses coincidían en la lucha contra España por el dominio de los mares atlánticos y por el empeño español en restablecer el catolicismo en Inglaterra; y también en la lucha contra las familias más poderosas de la nobleza inglesa —la aristocracia— que arruinaban el país con sus guerras privadas. Pero esta alianza entre la monarquía, la gentry y los burgueses entró en crisis durante los reinados de los reyes Estuardo.
En las primeras décadas del siglo XVII, la riqueza de los burgueses dedicados al comercio y a la producción de mercaderías aumentaba, y también la de la gentry, cuyos miembros se diferenciaron del resto de la nobleza porque se dedicaron a una actividad típicamente burguesa como el comercio.
Mientras tanto, disminuían los ingresos de los nobles más poderosos que tenían como única fuente de riqueza la propiedad de sus tierras. Muchos nobles comenzaron a depender de la monarquía para sobrevivir, y los burgueses entraron en conflicto con el poder absoluto de la monarquía que intentó poner límites al desarrollo de sus actividades económicas.
La lucha por la nueva riqueza
El problema era que los burgueses estaban generando y acumulando una riqueza a la que la monarquía no podía acceder. Para obtener una parte de esa nueva riqueza la monarquía propuso crear nuevos impuestos y aumentar los que ya existían. El Parlamento se opuso porque sus miembros no podían controlar el destino del dinero recaudado. La corona también intentó participar directamente en algunas de las actividades industriales y comerciales, pero el resultado fue aumento de precios, desocupación y descontento general. Para conseguir ingresos, la monarquía comenzó a exigir antiguos derechos feudales y reforzó su alianza con la jerarquía de la Iglesia Anglicana, integrada por grandes terratenientes.

Jacobo I EstuardoSu tendencia a ejercer el poder en forma absoluta se confirmó en 1610 cuando disolvió el Parlamento y no lo volvió a convocar hasta 1621. Para los burgueses esto no hacia mas que frenar el libre comercio y el desarrollo de sus actividades económicas.
La guerra civil y la abolición de la monarquía

Durante 1639 y 1640 los burgueses se negaron a pagar impuestos. Pero la crisis se agravó cuando, en 1640, Escocia pretendió separarse de Inglaterra y la Cámara de los Comunes se negó a aprobar los fondos necesarios para equipar y pagar un ejército a las órdenes de Carlos I. La mayoría de los comerciantes, artesanos y aprendices apoyaron a los Comunes y en 1642 comenzó la guerra civil.
El enfrentamiento por los impuestos continuó. La corona comenzó a exigirlos aunque no tuvieran la aprobación del Parlamento; y los burgueses comprendieron que los cambios económicos que necesitaban sólo se alcanzarían a través de la lucha política. Las familias de comerciantes y terratenientes más poderosas, relacionadas entre sí por negocios comunes y que estaban representadas en las dos cámaras del Parlamento, fueron el núcleo de la oposición al rey Carlos I con el objetivo de lograr un gobierno que representara los intereses de los hombres de negocios.

Ejecución del Rey Carlos I en 1649.El ejército ocupó la capital en 1648 y el Parlamento Depurado procesó al rey con el siguiente fundamento: "Los comunes de Inglaterra reunidos en el Parlamento, declaran que, por debajo de Dios, el pueblo es el origen de todo poder justo"...
En los dos bandos enfrentados, el parlamentario y el realista, había representantes de la nobleza y de los burgueses. Lo que los diferenciaba era que los realistas tenían más fuerza en las regiones agrícolas del norte y el Oeste del país, mientras que el Parlamento encontraba el apoyo en el sur y en el este, regiones en las que predominaban la industria y el comercio. También las ideas religiosas los diferenciaban: el puritanismo respaldaba, en general, al Parlamento, y el anglicanismo, como iglesia oficial, al rey. En el conflicto armado, venció el ejército parlamentario que dirigía Oliverio Cromwell. En 1649, los nobles fueron expulsados del Parlamento, se proclamé la república y el rey Carlos I fue decapitado.
La Gloriosa Revolución: Después de la muerte de Cromwell, los burgueses más poderosos, que necesitaban paz y orden para sus negocios, llegaron a un acuerdo con la nobleza y, en 1660, la monarquía fue restaurada en la persona de Carlos II Estuardo. Por su parte, el rey aceptaba que correspondía al Parlamento la elaboración de leyes y la aprobación de impuestos.
Pero el acuerdo entre la monarquía y el Parlamento se rompió cuando llegó al trono Jacobo II, católico y con tendencias absolutistas. El nuevo rey no encontró apoyo para restablecer la monarquía absoluta: la nobleza no era católica y, además, sabía que la mayor parte de la sociedad no aceptaba una vuelta al pasado. Esto fue lo que llevó a un nuevo acuerdo entre los nobles y los burgueses, quienes coincidieron en la necesidad de destronar al rey y justificaron su propósito en las ideas del filósofo inglés John Locke.
Convencidos de que el destronamiento del rey en este caso era lícito, en 1688 nobles y burgueses ofrecieron la corona de Inglaterra al príncipe holandés Guillermo de Orange con dos condiciones: debía mantener el protestantismo y dejar gobernar al Parlamento. Jacobo II, abandonado por casi todos los grupos sociales, dejó el trono. Así, sin violencia, triunfó la Gloriosa Revolución (como la llamaron los hombres de la época), que abolió definitivamente la monarquía absoluta e inició en Inglaterra la época de la monarquía parlamentaría.
 
 Sesión de la Cámara de los Comunes. El filósofo John Locke (1632-1704) sentó las bases del liberalismo político. En su Tratado de Gobierno Civil propuso un sistema político que aseguraba las libertades y los derechos de los individuos. Pensaba que los miembros de una sociedad establecían entre sí un contrato, por el cual delegaban e/poder en los gobernantes. Por eso, la acción de los gobernantes debía estar controlada por los representantes del pueblo, y si el gobierno era injusto el pueblo tenía el derecho a rebelarse. En su Carta sobre la Tolerancia de 1689, Locke afirmó: “Para m1 el Estado es una sociedad de hombres constituida únicamente con e/fin de adquirir conservar y mejorar sus propios intereses civiles. Intereses civiles llamo a la vida, la libertad, la salud y la prosperidad del cuerpo; y a la posesión de bienes externos, tales como el dinero, la tierra, la casa, el mobiliario y cosas semejantes.”
El parlamentarismo y el desarrollo del capitalismo: Luego del triunfo de la Gloriosa Revolución, en Inglaterra comenzó a funcionar un sistema de gobierno llamado parlamentarismo. Este sistema aseguró la participación de los súbditos en el gobierno del Estado a través del Parlamento.
Durante el siglo XVII, los grupos comerciales y manufactureros más poderosos controlaron el gobierno parlamentario con el fin de promover sus intereses económicos. Se eliminaron los privilegios reales, aristocráticos y de las corporaciones, los monopolios, las prohibiciones, los peajes y los controles de precios, que obstaculizaban la libertad de comercio y de industria. Se crearon y fortalecieron instrumentos que servían para el desarrollo de las nuevas actividades económicas: se creó el Banco de Inglaterra y se generalizaron las sociedades anónimas, se difundió la tolerancia religiosa y se protegió el progreso de la ciencia.
El Estado inglés promovió especialmente el desarrollo del comercio y de la industria de manufacturas. El Acta de Navegación, que en 1651 estableció que el transporte de todas las mercaderías procedentes de o destinadas a Inglaterra debía hacerse únicamente en naves inglesas, fue el origen del desarrollo de una flota mercante que convirtió a Inglaterra en la dueña de los mares del mundo. Desde el 1700, además, el Parlamento prohibió las exportaciones de lana en bruto y organizó el establecimiento de artesanos extranjeros, con lo que sentó las bases del desarrollo de la industria textil.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La Revolución De Los Precios ( Kriedte)

Durante la segunda mitad del siglo XV se dio una fase de crecimiento: aumento de población, expansión de la agricultura y manufacturas, los mercados penetran en ultramar, aumento del comercio y del circulante de dinero. Al mismo tiempo subieron los precios de los productos alimenticios. Esa inflación Bodin la atribuyó a las importaciones de plata de América  pero sus causas eran más profundas. 
Crecimiento de la población. Fue paulatino y con diferente intensidad en diversas regiones de Europa. 
En la alta edad media se habían creado mecanismo de control para impedir que se produjera una tensión entre población y recursos, a mediados del XV, al haber tierras en abundancia, esos mecanismo se aflojaron. El crecimiento de la población tuvo más que ver con una menor mortalidad que con una mayor fertilidad. 
Expansión de la agricultura. Fueron factores determinantes de la crisis agraria de la baja edad media un proceso de extensificación y otro de intensificación. En el siglo XVI bajo una población en aumento era necesario invertir el proceso de extensificación y mucho menos el de intensificación. Pero fue necesario algo más: explotar nuevas tierras, desmontar nuevos campos y praderas, desecar pantanos y diques. 
Las relaciones de producción agraria tomaron rumbos diferentes en Europa Occidental (comienzos de una agricultura comercial en Inglaterra) y en la centro-oriental y oriental (refeudalización). El Elba fue la una línea divisoria socioeconómica. Se complementaron agricultura-ganadería. 
La explotación rotativa incidiría en la estructura social de la aldea, sólo se podía pensar en ella si el campo se había cercado, éste fue el fin de campos abiertos (open fiels), y el triunfo del individualismo agrario. Además el crecimiento de la población había desencadenado el asalto a las tierras comunes y elevado los precios. La demanda era de productos alimenticios y de lana de la industria textil inglesa, esta última forzó la comercialización de la agricultura inglesa, convirtiéndose en el precursor del capitalismo. 
Los terratenientes fueron los precursores del cercamiento, ellos pasaban una difícil situación: las rentas eran estacionarias y los precios subían. Algunos señores podían elevar las rentas, o bien incorporar las tierras de los campesinos al dominio del señor, cercándolas y luego arrendándolas. 
Las tensiones por el crecimiento de población aparecieron en el continente con mayor intensidad (excepto en Países Bajos) que en Inglaterra. La ganadería fue sacrificada en beneficio de la agricultura y la tendencia básica fue la sustitución de la enfiteusis por el arrendamiento. Francia estaba más atrasado que Inglaterra.(El autor analiza diferentes países de Europa). 
La refeudalización de la agricultura de Europa centro oriental y oriental fue el contraste más extremo del surgimiento de la agricultura comercial de Inglaterra. El punto de referencia ya no era la propiedad feudal sino el mercado mundial. Hubo dos tipos de dominios señoriales: los orientados al mercado de exportación y otro al mercado interno. 
Manufacturas, comercio y finanzas. La crisis de la Baja Edad Media afectó menos a la manufactura que a la agricultura puesto que sus productos tenían una demanda elástica respecto del ingreso. Las manufacturas pueden salir de la crisis por el impulso de los mercados de ultramar, disminuye la demanda de manufacturas por la reducción del poder adquisitivo. Hay exclusividad para productos de primera necesidad (alimentos). 
Las colonias americanas (XVI) adquieren importancia como mercados para los europeos. Francia, Países Bajos e Inglaterra llevan la delantera, ésta última en la Baja Edad Media había pasado de exportar lana a exportar paños, ganan terreno las "new draperies", su éxito se debía a que eran más baratos, livianos y agradables satisfaciendo la tendencia de la moda y a un número más amplio de compradores. 
La manufactura textil seguía siendo en la mayoría de los casos en las ciudades, pero en la segunda mitad del XVI, se extendería al campo. Se asentó en los pequeños cottages de los productores agrarios con poco o nada de tierras, organizada de forma artesanal o en forma de economía familiar; no solo las mercadería terminadas sino también la compra de materias primas habían pasado al capital comercial, apoyándose esos productores cada vez más en los comerciantes. De vez en cuando algún productor podía transformarse en empresario, con frecuencia lo hacían los que tenían en sus manos la última fase de producción, el acabado ( tintoreros). 
En las esferas económicas el primer lugar era para la circulación, eran el comercio el que dominaba a la industria sin penetrar en la producción. El trabajo domiciliario permitió dirigir la producción desde la esfera de la circulación. El comercio tuvo la función de formación de capital. 
El comercio en el siglo XVI, aumentó en Europa en todas partes, el mercado europeo comenzó a convertirse en mercado mundial. El comercio de ultramar estaba determinado por los metales preciosos y especias, estos productos facilitaron la acumulación de capital, pero al mismo tiempo lo mantuvo alejado de la esfera de la producción y contribuyó a conservarlas relaciones de producción. 
Comenzaron a perfilarse las líneas básicas de un mercado asimétrico, entre metrópoli (productor de manufacturas), y periferia ( produce alimentos, metales, otros). Básico para este sistema era la diferencia fundamental en la organización del trabajo: el formalmente libre, el esclavo y servil en el otro. En la segunda mitad del XVI, comenzaron a surgir las sociedades de capital debido a las necesidades que surgían de los grandes negocios a largo plazo relacionados con el comercio a zonas distantes, superando a las sociedades personales, así se podían repartir entre mayor número de interesados los riegos de las empresas. 
El sistema de crédito se expandió siguiendo las necesidades del creciente comercio, hasta la segunda mitad del siglo XVI, Amberes y Lyon eran los principales centros financieros. Otra base para el florecimiento de las altas finanzas fue el crecimiento de las necesidades monetarias de los Estados. 
Revolución de los precios y el proceso socioeconómico. Es preciso al hablar de revolución de los precios analizar el entorno económico y social de la elevación de los precios. 
El precio de los cereales subieron, pero las manufacturas no aumentaron en la misma proporción. Algunos autores atribuyeron el aumento de los precios al aumento de la cantidad de dinero circulante, pero es mucho más el reflejo que la causa de ese proceso de crecimiento. Las discrepancias de precios hacen que sea probable que otras fuerzas, hayan desencadenado la revolución de los precios, correspondiéndoles a la plata española una importancia secundaria. 
La diferencias en la evolución de los precios de los productos alimenticios y los manufacturados solo pueden explicarse por la diferente elasticidad de demanda de ambos grupos de bienes ante una población en crecimiento. La demanda de bienes de primera necesidad vital no es elástico, la subida de precios no provoca una disminución de la demanda. Si se expande la población y la oferta no hace lo mismo, los precios de los productos alimenticios aumentan más que los manufacturados. Esto es lo que sucedió. 
La agricultura cayó en las redes de la ley de rendimientos decrecientes de la tierra: la extensión de la economía cerealera hizo que se redujera la fuerza de tiro y cantidad de abono brindada por la ganadería, por ello la productividad disminuyó. Se hizo necesario más tierras pero daban un rendimiento más bajo al ser tierras marginales. 
El aumento inflacionario de los precios era la cara externa de dicha revolución. Paralelamente se produjo en el ámbito de la distribución del ingreso un crecimiento de la renta de la tierra y una caida de los salarios reales. La nobleza rural alcanzó buenos resultados cuando amplió sus explotaciones y las arrendó, como en Inglaterra y el oeste de Francia, o las explotó directamente con trabajo servil, como en europa centro oriental. 
Las razones para la caida del salario real son evidentes: el crecimiento de la población multiplicó la oferta de fuerza de trabajo, sin que aumentara proporcionalmente su demanda, además el descenso de la productividad provocó el descenso de los salarios, los que dependían de ese salario fueron arrastrados a la marginalidad, junto con productores agrarios con tierras mínimas. 
Esta dinámica del siglo XVI desembocó en una crisis general. El rápido aumento de la población que había sido impulso del crecimiento se convirtió en una traba que lo contuvo. Mientras se estancaba o disminuía la producción de alimentos, el número de personas aumentaba, creciendo la brecha entre población y recursos. Los precios subían, se agudizaban los conflictos entre campesinos, señores feudales y el estado por la distribución del producto agrario. La compra de productos manufacturados se limitaba cada vez más. 
Todo esto desencadenó una agudización de la distribución desigual de la propiedad y el ingreso. Procesos de pauperización y proletarización coexistían con el proceso de acumulación. Algunos caian en la marginalidad y otros conseguían ampliar sus propiedades. 
La exacción del plusproducto campesino encontró en la revolución de los precios dificultades, la clase feudal necesitaba hacer un esfuerzo para mantener la tasa feudal mientras subía la renta de la tierra. La vieja nobleza de espada francesa se empobreció, se afirmó cuando puso adecuar la explotación de sus bienes a las condiciones de la época en que subian los precios agrarios. En Inglaterra mientras prosperaba la gentry, junto a los yeomen eran los conductores de la modernización agraria. 
Mientras las clases inferiores retrocedían a causa del desarrollo inflacionario, los grupos económicos principales, especialmente comerciantes, participaban del auge y mejoraban su posición  Las crecientes tensiones dentro de la estructura social se descargaron en estallidos violentos, levantamientos y revueltas. El campo se conflictos más importante fue la servidumbre: si bien se había debilitado desde fines del XV la situación económica de los campesinos no se había distendido sino empeorado 
La estratificación estamentaria feudal recibido de la edad media se mantuvo hasta bien entrada la edad moderna, en Inglaterra habían surgido una dimensión profesional (comerciantes, jueces, clero, administrativos) lograron constituirse como jerarquías de status independientes. Para la gentry inglesa el comercio era cada vez más atractivo, en el continente se fortaleció la adquisición de tierras (sobre todo en Francia) y la obtención de cargos. Amplios sectores de la burguesía francesa ascendieron a la clase feudal como noblesse de robe. Las dificultades económicas de la noblesse d´éppé le abrian a la corona francesa la posibilidad de quitarle todas sus funciones estatales y de eregir con la ayuda de la noblesse de robe un sistema absolutista.

Protoindustria

Con el aumento de población del siglo XVI citado previamente, creció también el área de explotación agraria para alimentar el nuevo contingente demográfico. Las ciudades fueron focos de atracción para la emigración rural, que buscaba mejores posibilidades económicas; este suceso coincidió con la expansión de los núcleos urbanos y la necesidad de nuevos servicios, más viviendas, remodelaciones urbanísticas y nuevas construcciones siguiendo los principios de las tendencias urbanísticas del momento: el Renacimiento.
Los propietarios de las tierras obtuvieron más ingresos para poder gastar en productos manufacturados, la inflación disminuyó el poder adquisitivo, es decir, los precios aumentaron considerablemente mientras los salarios se mantenían prácticamente estancados, lo que ocasionó la disminución del consumo. Por lo tanto, en el siglo XVII se vivió una crisis: la gente no podía comprar los productos porque, en muchas ocasiones, eran demasiado caros.
Dentro de todo este contexto, fue cómo surgió la protoindustria:3 intentando escapar del sistema gremial (en las zonas rurales no tenía jurisdicción) y aprovechando esta prosperidad económica, los comerciantes entregaban materias primas a las familias campesinas, ya que la producción agrária era insuficiente para su manutención y por eso decidían emplearse en actividades complementarias:.4 Con estas materias primas, los campesinos realizaban manufacturas, que luego entregaban a los empresarios (a cambio de un pago por cada pieza hecha) para que las vendiesen en mercados. Dado que estos campesinos se regían por reglas socioculturales todavía no infuenciadas por la lógica capitalista, no producían según la necesidad del mercado, sino que complementaban su escasa producción agrária con estas actividades, siendo éstas un extra a su economía y no su principal fuente ingreso. Por lo que, cuando la demanda aumentaba, los comerciantes en vez de exigir más trabajo, debían expandir la zona protoindustrializada. Este modelo productivo en algunas regiones evolucionó hacia manufacturas centralizadas (que tenían una mayor producción), y en otros se fue debilitando hasta desaparecer.
La importancia general de la protoindustrialización reside en el hecho de que nos permite comprender en profundidad la forma en que el capital entra en la esfera de la producción. Este suceso supone la descentralización de la producción y de las diferentes fases de elaboración en zonas rurales dispersas, creando más productos aunque de menor calidad, pero favoreciendo la introducción de innovaciones a la industria téxtil para mejorar el proceso (mecanizado con fuerza hidráulica) y superar las dificultades existentes. La aportación de novedades tecnológicas no sólo se dio en la fabricación textil, sino también en la producción de armamento, cerámica, siderurgia, etc., y al mismo tiempo, incentivó la explotación minera de metales. No obstante, C. Cipolla considera el contexto bélico del momento como factor causante del desarrollo tecnológico armamentístico, y a su vez, de la metalúrgia.5
Los productos en seguida aumentaron su demanda en detrimento de las manufacturas artesanales, aunque este sistema de fabricación doméstica estaba alejada de los centros comerciales y se interrumpía en las épocas del año en qué había faena en el campo; pero con todo, al empresario le era más rentable porque pagaba menos impuestos y los campesinos cobraban menos que los artesanos. Con el crecimiento abundante de la demanda, el comerciante aumentó, también, su producción instaurando nueva maquinaria (que los agricultores no podían costearse) en centros urbanos aportando riqueza y la crisis de los gremios. En resumen, el comerciante aportaba todo el capital (materia prima y maquinaria) para poder obtener beneficio y controlar el valor añadido.
   La protoindustria (Putting-out system o Industria domiciliaria o doméstica):
Al final del feudalismo la protoindustria se convierte en una actividad normal. Un porcentaje muy elevado de la población agraria se dedicaba a la manufactura rural (a la protoindustria), que se desarrollaba en las casas, por lo que la documentación no muestra esta actividad.
La protoindustria es, por tanto, un sistema de producción cuyas principales características son que utiliza al trabajador rural (hombre, mujer y niños) para producir bienes manufacturados, y la poliactividad (la mayoría de personas tenían más de una ocupación). Por tanto, la actividad protoindustrial es un complemento para la economía rural.
La persona que organiza esta actividad manufacturera es el comerciante (putter), que compra la materia primera necesaria para realizar el trabajo y la reparte entre las familias. Las herramientas que las familias utilizan pueden ser de su propiedad o propiedad del comerciante. Cuando el trabajo está acabado el comerciante paga a las familias y les proporciona más materia primera, y vende el producto en otra zona. Por tanto, el comerciante controla el proceso productivo y distributivo mientras que la familia se mantiene ajena.
El concepto de protoindustria lo utiliza por primera vez Mendels en 1972, quien le otorga una serie de características:
   Es un fenómeno regional.
   Crecimiento de la manufactura rural, que cada vez es más frecuente.
   Está destinada a un mercado extraregional e incluso internacional.
   Importancia de las ciudades, de donde provienen los comerciantes.
   Importante conexión entre áreas agrícolas y manufactureras: las tierras malas para la agricultura desarrollan más la producción manufacturera, lo que posibilitará el intercambio de mercancías entre áreas agrícolas y manufactureras. De esta forma la protoindustria derivará en la economía industrial y será el precedente de la economía actual. Esto conducirá a la producción de excedentes y la articulación de los mercados, y será entonces cuando se produzca la modernización de la economía.
   Participación de la familia en el proceso productivo.
   Las unidades de producción son de reducido tamaño y se encuentran en el propio domicilio.
   Mala calidad de las mercaderías por la rudimentación de las técnicas. Como consecuencia (a la mala calidad) los artículos serán baratos. Los productos de calidad los producen los gremios en las ciudades.
   Sueldos bajos, dado que es una actividad de complemento y que los productos son de mala calidad.
En las zonas donde se desarrollan estas actividades protoindustriales se producirá un aumento de la población y un adelanto de la edad del matrimonio. Pero a finales del siglo XVIII esta actividad queda muy limitada y las regiones donde se desarrollan entraran en rendimientos decrecientes, es decir, los comerciantes empezarán a tener dificultades para mantener sus beneficios. Esto se debe principalmente a la distancia (cuanto más lejos esté la familia productora menos beneficios obtendrá el comerciante), en este aspecto influyen el medio de transporte (el carro), el alojamiento, los peajes, etc.
Estos rendimientos decrecientes provocan el inicio de la industria concentrada o centralizada, en la que el comerciante concentra toda la actividad productiva en una misma región a la que las familias se tendrán que desplazar. Con este tipo de industria se produce la especialización, con la que muchas familias rurales se dedicarán exclusivamente a la producción manufacturera. Además, el comerciante adquiere la experiencia técnica y de gestión que le permitirá convertirse en industrial.
Por tanto la protoindustria constituye un proceso intermedio entre la manufactura rural y la industria.
Según P. Mathias hay países protoindustriales que después se industrializan, como Inglaterra, países con protoindustrias que no se industrializan o que lo hacen muy tarde, como Italia, y países sin protoindustrias que finalmente se industrializan, como los países nórdicos.

domingo, 27 de octubre de 2013

LA CRISIS DEL SIGLO XVII


LA CRISIS DEL SIGLO XVII

En el siglo XVII, Europa atravesó un período de crisis, cuyos rasgos principales fueron el descenso demográfico y la crisis económica. El impacto de la crisis fue fundamentalmente importante en los países mediterráneos.

Distintos aspectos de la crisis

A fines del siglo XV y durante el siglo XVI, Europa vivió un proceso de expansión. Los viajes ultramarinos, el incremento del comercio entre los continentes y los nuevos inventos que mejoraron la primitiva producción industrial fueron evidentes signos de crecimiento, al que, sin embargo, le siguió casi un siglo de estancamiento.
Diversos rasgos caracterizaron esta crisis. Uno de ellos fue el demográfico. Desde fines de la Edad Media, el crecimiento de la población europea había sido continuo. Sin embargo, en el siglo XVII este crecimiento se detuvo e, incluso, retrocedió en algunas zonas de Europa. Esto se debió, fundamentalmente, al hambre, a la peste y a la guerra. La agricultura, que era la principal actividad económica europea, no desarrolló nuevas técnicas para aumentar la producción. Como había que dar de comer a nuevas bocas, todo lo que se producía se consumía. Así, una serie de malas cosechas no sólo provocó hambre en un amplio sector de la población, sino también una disminución de matrimonios y, en consecuencia, de nacimientos. La sociedad mal alimentada sufría fácilmente de enfermedades y epidemias. El flagelo de la peste, aparentemente superado en el siglo XV, reapareció con virulencia[1] en el siglo XVII, sumándose otras enfermedades mortales, como el cólera y el tifus. También hubo un aumento de la mortalidad infantil (la mitad de los niños moría antes del primer año). Las continuas guerras que sacudieron el siglo tampoco fueron ajenas al retroceso demográfico, tanto por las consecuencias directas (muertes) como por las indirectas (destrucción de cosechas, aumento de cargas fiscales, etc.) que provocaron. Por ejemplo, durante la guerra de los Treinta Años, algunas regiones perdieron hasta un setenta por ciento de su población.
Otro aspecto importante de la crisis fue el económico. En este siglo se produjo un retroceso general del comercio, sobre todo, en la zona del Mediterráneo y en el Báltico. Durante el siglo XVI, los precios de los alimentos aumentaron considerablemente a causa de una mayor demanda, favorecida por la abundancia de metales preciosos. En cambio, durante el siglo XVII, los precios oscilaron permanentemente, perjudicando a amplios sectores de la población. A pesar de la penosa situación económica, algunos sectores lograron prosperar. Los grupos burgueses continuaron, en su gran mayoría, acrecentando su importancia en relación con las otras capas sociales.

La crisis en los diferentes países europeos

El impacto de esta crisis no fue igual en todas las zonas. El Mediterráneo dejó de ser el centro del desarrollo económico y político y la península Ibérica e Italia comenzaron un período de decadencia.
Francia vivió una situación intermedia frente a la crisis europea y, aunque políticamente adquirió gran influencia, económicamente quedó rezagada respecto de Inglaterra. En el caso de los Países Bajos, Suecia e Inglaterra, los efectos de la crisis fueron menos significativos. 
Si bien es  cierto que durante los siglos anteriores el comercio y la industria habían alcanzado cierto desarrollo, Europa siguió siendo fundamentalmente agraria. La inmensa mayoría de la población vivía aislada en el campo, consumiendo lo que se producía en el. Por el contrario, las clases acaudaladas adquirían bienes de carácter suntuario. De esta forma, el dinero disponible no era invertido en la producción, sino en préstamos a las monarquías absolutas, en el comercio de productos de lujo, en las construcciones suntuosas, etc.
El ejemplo más evidente de este comportamiento fue Italia. Allí se habían invertido capitales en el desarrollo de las primeras industrias textiles. Pero, durante el siglo XVI, estas industrias se dedicaron a proveer a las cortes de productos de lujo. Los comerciantes beneficiados con estas transacciones invirtieron sus ganancias en la compra de propiedades agrarias y en el préstamo de dinero a los reyes y a los grandes nobles en lugar de mejorar la industria. Se inició, así, la decadencia económica de Italia.
En Inglaterra, en cambio, se produjo un proceso inverso. Allí, el desarrollo de la agricultura y de una incipiente producción industrial favorecieron la expansión del comercio ultramarino del país.


Bibliografía

-          BAGNOLI, Q., PAZ G. y otros, HISTORIA 2, Santillana, Buenos Aires, 1996